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SUS PERSONAJES: DAGO

por Ariel Avilez

La obra maestra y definitivamente consagratoria del guionista Robin Wood y el dibujante Alberto Salinas, fue creada originalmente para la Editorial Columba de Argentina y publicada por primera vez en la revista Nippur Mágnum Todo Color n°1 (23 de junio de 1981). En dicha revista se estrenaron más o menos ininterrumpidamente poco más de doscientos episodios hasta el año 2000.
Recién en 1983, Dago comenzó a ser conocido en Italia por obra de la editorial Eura con tal éxito que aún hoy, que ya no se publica más en su país e idioma de origen, continúa siendo producida en exclusiva para el mercado italiano por Robin Wood y el talentosísimo dibujante cordobés Carlos Gómez.
A continuación, un repaso de la trayectoria historietística de este gran personaje, centrada especialmente en su edición Argentina.

EL ORIGEN (1981)
Vamos a ubicarnos en las primeras década del siglo XVI. La Europa Cristiana (dividida en reinos e imperios en constante expansión) se enfrenta en feroz lucha con el Imperio Turco u Otomano. Como en toda guerra, las batallas no son limpias ni francas y muchas veces no puede distinguirse muy bien al enemigo por lo cual no son pocas las víctimas inocentes. Algunos habitantes poderosos de repúblicas más pequeñas –nos interesa Venecia- temen por sus intereses y no dudan en pactar solapadamente con sus enemigos. La traición es moneda corriente.
Un noble veneciano de apellido Renzi descubre que hay nobles compatriotas que están negociando en secreto con Solimán, el Sultán turco y, mientras finaliza su investigación, decide denunciar la traición ante el Príncipe Bertini, mano derecha del Dux de Venecia. El pobre Renzi no sabe que la pieza que le falta para completar su rompecabezas conspirativo no es otra que el mismísimo Bertini. Cara pagará su inocencia.
Renzi tiene una dulcísima esposa y es padre de dos hijos, la bella Lucía y el joven César, éste último un playboy de la noche veneciana, amante de los buenos vinos, de las no tan buenas mujeres y, especialmente, de su prometida, la hermosa Ginetta Della Barca. César también tiene un gran amigo, compañero de juergas, supremo confidente; César no sabe que ese hombre, Giácomo Barazutti, también es uno de los traidores a su patria. Y cuando se entera, ya es muy tarde: Giácomo le está clavando una daga en la espalda y arrojándolo a los canales de Venecia mientras –sin saber lo imprudente que está siendo- le recita los nombres de los otros conspiradores: el Príncipe Bertini, el banquero griego Kalandrakis y el embajador turco Ahmed Bey. Ya en tren de confesiones, de paso, le comenta qué está sucediendo con la familia Renzi en ese preciso instante: un grupo de asesinos a sueldo está dando cuenta de todos ellos y hasta de sus sirvientes. César cae al agua y es dado por muerto.
Bertini se encarga del resto plantando evidencia falsa que asocia a Renzi con los turcos y hace pasar la masacre como un ajuste de cuentas de los otomanos disconformes por el mal desempeño de su supuesto contacto veneciano. Al candoroso Dux de Venecia no le queda otra que condenar post mortem a los Renzi tildándolos de personas no gratas y hasta destruyendo su escudo de armas; no hay peor afrenta a la memoria de una familia noble.
Pero César, no ha muerto. Uno de los tantos piratas al servicio de Barbarroja- el hombre fuerte de Solimán en el Mar Mediterráneo- lo encuentra flotando en el agua con una daga en la espalda, le parece un cuadro divertido, lo rescata y, muerto de risa, lo bautiza con un nombre alusivo: DAGO. Para divertirse más, decide esclavizarlo.

EL ESCLAVO (1981-1983)
Al principio, Dago no es un esclavo modelo. Tiene demasiado orgullo y se expone absurdamente a ser castigado con la muerte por sucesivos dueños. Un viejo esclavo llamado Selim, sin embargo, decide enseñarle el arte de la supervivencia... y el joven veneciano aprende rápido; después de todo, quiere vivir para consumar su venganza.
Sin embargo, los primeros años de su esclavitud son terribles: tras la muerte de su mentor Selim, es enviado como remero a las galeras turcas que combaten en el Mediterráneo. Logra sobrevivir a base de astucia, de fingido servilismo y mucho aguante. Pero siempre que parece que su situación habrá de mejorar, algo sucede: hora asesinan a un amo incompetente pero explotable, hora despierta la envidia de un poderoso, hora asesinan esos amigos que en su desgracia –y casi en contra de su voluntad- hizo. Llega así el tiempo en que Dago se convierte en una cáscara vacía, un muerto en vida que responde con efectividad, solvencia y sólo por puro reflejo. El odio profundo hacia los asesinos de su familia es lo único que lo impulsa a seguir.
Se produce en él una suerte de renacimiento cuando, siendo esclavo de los beduinos, enemigos de los turcos, salva la vida de su líder, Orbashá, quien de inmediato lo convierte en su lugarteniente y amigo. Dago demuestra en la guerra contra los turcos de Khair-Ed-In (Barbarroja) grandes dotes de estratega y su nombre comienza a hacerse célebre entre los habitantes del desierto. No dura mucho esta buena racha: por salvar la vida de dos inocentes (la mujer y el hijo de un noble turco) vuelve a ser esclavizado por los otomanos y enviado a Argel.
Nuevamente intenta aplicar las reglas de supervivencia aprendidas, pero su nuevo amo lo odia y se la tiene jurada. Trabajando en los polvorines, comienza a enfermar y, tras haber fracasado en el intento, debe reconocer que las posibilidades de una fuga son inexistentes... Sin embargo, por primera vez en años la suerte le sonríe con todos los dientes y le presenta una oportunidad que cambiará su vida para siempre: descubre que su amo está conspirando en contra de Barbarroja y que planea asesinarlo en los polvorines; instantes antes de que esto suceda, Dago advierte a Khair-Ed-In que está a punto de caer en una trampa e incluso lo ayuda a pelear en la desigual lucha que se entabla contra los asesinos.
Generoso y agradecido pero también prudente –ha averiguado que el veneciano ha estado al servicio de muchos de sus enemigos-, Barbarroja le concede la libertad a su salvador y decide enviarlo a Constantinopla para ponerlo al servicio del sultán Solimán. Antes de partir, la buena suerte le hace una mueca más a nuestro héroe permitiéndole ajusticiar a un invitado en el palacio de su benefactor: se trata del banquero Kalandrakis, uno de los autores intelectuales del asesinato de su familia. En un acto de no demasiada lucidez pero eficazmente teatral, Dago estampa en la frente del cadáver de su primera víctima el apellido “Renzi”. Ahora sus enemigos saben que César está con vida.

EL RENEGADO (1984-1985)
Al aceptar servir al emperador otomano, Dago se ha convertido en un renegado lo cual impedirá que pueda retornar a su patria. No importa, nada es peor que la esclavitud... O al menos eso cree.
Ya en Constantinopla, corazón del Imperio Otomano, ingresa al cuerpo de Jenízaros, el ejército de elite entre los turcos, e impresiona positivamente al Gran Visir Ibrahim, mano derecha y amigo del mismísimo Solimán. En poco tiempo, Dago pasa a integrar su guardia personal, le salva la vida un par de veces y comienzan a encomendársele grandes misiones que cumple de manera impecable.
Dago se ha convertido en un ser duro, solitario y cínico, pero incapaz de permanecer impasible ante una injusticia. Es así que se va a labrando una oscura reputación y va ganando el temor y el respeto de todos los que se cruzan en su camino.
En su primera campaña militar le toca bailar con la más fea cuando es enviado a Rumania, a Valaquia, para enfrentar a su monarca, Vlad Tepes, el Empalador, el Conde Drácula, un auténtico dolor de cabeza para turcos y cristianos, ya que su reino está ubicado entre ambas potencias y no duda en aliarse con uno y otro bando para luego traicionarlos a la primera de cambio. Y resulta que Dago, por primera vez, encuentra a un duro tan duro como él, al enemigo perfecto, a la horma de su zapato: el astuto jenízaro es capturado por el también astuto Conde y éste se divierte logrando doblegar a base de sofisticadas torturas, por fin, su inquebrantable voluntad. Obviamente, Dago le devuelve la gentileza y, antes de despedirse, se juran odio eterno. Pero en el fondo se respetan y aprecian. Después de todo, en medio de esta aventura, Dago tuvo la oportunidad de tachar un nombre más en la lista de los asesinos de su familia gracias a la inestimable colaboración de Vlad: el diplomático Ahmed Bey quien, enterado de la venganza iniciada por César Renzi, decidió –sin éxito- ganarle de mano no logrando más que perder la vida de un modo horrible.

EL JENÍZARO NEGRO -de Viena a Abisinia- (1985-1987)
Dueño de un rango superior, Dago cambia su look y comienza a vestir ropas de oficial jenízaro, pero oscuras; ya comienzan a referirse a él como “El Jenízaro Negro”. Junto a una auténtica amazona de sus días, Roma, marcha a unirse a las tropas turcas que, encabezadas por el Gran Visir Ibrahim, pretenden tomar Viena, la ciudad que es, también, la puerta de acceso a Europa Occidental. La campaña es un desastre y Dago no puede más que asquearse ante lo absurdo y cruel de la guerra, aunque rescata de esa situación extrema el valor y la nobleza de ciertos hombres de un bando y otro. En esta guerra que lo marca a fuego, pierde a Roma, su aliada y los restos de esperanzas que tenía en el hombre.
De regreso a Constantinopla, lleva a su casa como administrador a un feroz veterano de guerra, Hemal, que ha perdido un brazo y una pierna en Viena. Juntos, salvan la vida de Mustafá, el heredero de Solimán, y se aprestan a vivir la gran aventura de sus vidas: recuperarán para la esclava Moala, hija del antiguo rey de Abisinia, la corona que le pertenece; el Gran Visir Ibrahim se encargará de proporcionarles un ejército, ya que esto le asegurará la alianza de ese reino y le permitirá limpiar su imagen, bastante dañada tras el papelón de Viena.
La campaña por el trono de Abisinia es agobiante y el usurpador del trono, Salassie, cuenta con un aliado de cuidado, Bertini, nuevo Dux de Venecia, que ha enviado al frente de batalla a su mano derecha dirigiendo a un grupo de mercenarios; Giácomo Barazutti está aquí y no tarda en enfrentarse a César Renzi, el mismo a quien años atrás le clavara una daga en la espalda metafórica y literalmente. En el enfrentamiento, Giácomo pierde amabas manos y Dago la oportunidad de tachar un nombre más en la lista de los asesinos de su familia: Barazutti es rescatado por sus hombres a último momento.
Tras esto, vencer a Salassie es sólo un trámite. Restituida en su trono, la dulce ex esclava Moala comienza a envidiar la popularidad de Dago –el pueblo abisinio lo ama porque tras la guerra comenzó a mejorar su condición de vida enseñándoles a recuperar la tierra para la siembra- y, mal aconsejada, permite que se atente contra la vida de Dago. Hemal, amigo dilecto del Jenízaro y esposo de la reina Moala, termina siendo víctima del atentado y Dago, harto de tanta intriga palaciega y tanta traición, impide que el pueblo se alce en armas en contra de su imprudente reina abandonando Abisinia con el corazón roto.

EL GRAN RESCATE (1988-89)
Como para no dejarlo respirar, Barbarroja e Ibrahim esperan a Dago en Constantinopla para encargarle una misión suicida: debe rescatar a la bellísima, intrigante y peligrosa Roxelana, la favorita del Sultán, de entre las garras del pirata griego Kastriotas.
El Jenízaro Negro selecciona a un grupo de presidiarios condenados a muerte –cada uno de ellos poseedor de un talento en especial y un sórdido e interesantísimo pasado del que sólo hablan cuando sienten próximo el fin de sus vidas- y se lanza a la aventura. Pero esta vez alguien esperará su regreso: hace poco tiempo adoptó a un terrible perrazo de batalla al que llamó –muy adecuadamente- Muerte; no fueron pocas las veces que el perro salvó la vida de su amo destruyendo las yugulares de varios de sus enemigos.
Si es difícil llegar al corazón del territorio enemigo, más difícil es salir de él: Roxelana se niega a acompañar por las buenas a Dago y los suyos porque se ha enamorado de su romántico captor; y cuando por fin pueden partir, Kastriotas los persigue sin perderles pisada. Después de dar cuenta de muchos de los hombres de Dago, el pirata es finalmente asesinado.
De vuelta en Constantinopla, Roxelana manda a asesinar a los dos únicos testigos de su femenina debilidad, Dago y Jalita. Sus sicarios ultiman a la mujer, pero Dago preserva su vida poniendo en jaque a la esposa de Solimán y neutralizando, al menos momentáneamente, cualquier otro posible atentado en su contra.

EL ENVIADO (1990-1993)
Si hay algo que Dago ha demostrado en estos años es ser un tipo jodido capaz e incorruptible como ninguno. Esas características no pasan desapercibidas y es por eso que el Gran Visir Ibrahim le encomienda recorrer todas las gobernaciones del Imperio Otomano para evitar abusos y tiranías; el Sultán Solimán no soporta que sus leyes no sean aplicadas como es debido. Dago acepta la misión, pero pide a cambio el anillo del Gran Visir, el cual le da derecho de vida y muerte, leva de tropas, derogación de impuestos, etc. En definitiva, el uso del anillo lo convierte en un hombre tan poderoso como Solimán o Ibrahim.

Vestido como un simple viajero, sin otra escolta que un asno, se encarga de impartir justicia, liberar a los oprimidos y castigar a los tiranos. De pasadas, engendra un hijo que – le dice un vidente- jamás verá. Sobre el final de su misión, se hace amigo de un aventurero (Hafar) y amante de una aventurera (Leila) que lo acompañan hasta los confines del Imperio y, en cierto modo, lo ayudan en su trabajo.
Satisfecho, regresa a dar cuenta de su desempeño y se encuentra con una sorpresa: Barbarroja lo espera en su propia casa.

EL REGRESO DE LA ARAÑA (1994)
Barbarroja pretende que Dago lo ayude a firmar un tratado de paz con Orbashá, el líder de los beduinos del desierto que, desde hace años, está en guerra con él; Khair-Ed-In tiene muchos frentes de batalla abiertos –especialmente en Europa- y no desea seguir combatiendo con un enemigo al que no puede derrotar. Dago acepta la propuesta y decide ir a parlamentar con su viejo amigo. En medio de la emotiva conferencia –Dago y Orbashá no se veían hace años-, los amigos están a punto de ser asesinados, pero son rescatados por una peligrosa asesina a sueldo, La Araña.
Ahora, La Araña exige el pago de la deuda: Dago y Orbashá deberán ayudarla a recuperar el trono que un hermanastro suyo –Ahmed- le usurpó a ella y a su hermana gemela hace años; Barbarroja colaborará con la misión proveyéndoles una embarcación y algunos de sus mejores hombres, liderados por el peligroso Selim-la-espada.
La primera parte de la aventura consiste en encontrar a la hermana de La Araña. Siendo muy jovencitas, tras asesinar a su propio padre con ayuda de su madre, Ahmed las separó y ambas sufrieron destinos terribles a manos de hombres ciertamente miserables. La Araña finalmente aprendió a usar sus encantos femeninos y, de paso, merced al roce con asesinos y ladrones, aprendió a la perfección ambos oficios y se hizo de una gran reputación. Cuando después de mucho tiempo y muchas aventuras encuentran a Faduja, la gemela, se encuentran con que esta joven no tuvo mejor suerte: tras ser utilizada por hombres tan miserables como los que se aprovecharon de su hermana, fue cegada y salvó su vida en el desierto gracias a un grupo de gentiles pigmeos; a diferencia de La Araña, Faduja sabe manejar su ira y no se ha convertido en una bola de resentimientos, todo lo contrario, es tan buena, dulce y comprensiva que hasta irrita.
El resto no resulta tan complicado: Ahmed y su madre –una bruja que es quien verdaderamente detenta el poder- son odiados por sus súbditos, así que con un poco de astucia La Araña y sus aliados vencen a los pocos fieles con los que cuentan los usurpadores, decapitan a la arpía y encuentran al ilegítimo rey muerto de miedo –literalmente- en su trono. Curiosamente, cumplida su venganza, La Araña ya no siente deseos de vivir, nada la motiva; tal vez por eso el destino decide hacerle el favor y uno de los integrantes de la Liga de Asesinos contratados por su hermanastro la despena.
Por su parte –ignorando el destino de su hermana, quien ha ordenado a Dago que le informe que partió de viaje-, Faduja contrae matrimonio con Selim-la-espada e inicia un feliz reinado.

EL EMBAJADOR DE BARBARROJA (1994-1999)
Dago regresa a Europa. El Sultán ha encargado a Barbarroja prestarle ayuda económica a Francisco de Francia en su lucha contra el emperador Carlos V, un enemigo en común; es una alianza incómoda con otro enemigo, pero uno más razonable y que puede resultar útil. Barbarroja decide comisionarle a Dago la tarea de llevar el oro a Francia y encargarse de que Francisco lo utilice como es debido. Es una misión muy peligrosa, pero el Jenízaro Negro se las arregla para ganarse el respeto (y el odio) y más tarde la confianza del monarca francés.
Obviamente, Dago no puede evitar verse envuelto en esta guerra europea y vuelve a ser testigo de las típicas conspiraciones palaciegas, las alianzas y traiciones, pero también los destellos de gloria que enaltecen a ciertos hombres. Traba amistad con los mercenarios suizos, vuelve a combatir codo a codo con sus compatriotas venecianos –aliados de Francisco-, conoce e impresiona positivamente al famosísimo Bayardo –el caballero sin miedo y sin mancha-y, especialmente, opta por no permanecer impasible ante las numerosas víctimas inocentes que sufren peor que nadie los eternos conflictos bélicos.
En medio de la misión, Dago retorna a Venecia custodiando a Barbarroja. El Jenízaro lleva consigo a su amante, la mercenaria Magdalena Simper, y hasta se aloja en el antiguo palacio Renzi, el mismo que le perteneciera antes de caer en desgracia y donde murió toda su familia; curiosamente, allí también muere Magdalena, asesinada a traición por quienes hicieron posible la llegada en secreto del pirata de Argel, quién no tenía otra intención que conocer a su hija, a punto de ser ordenada monja.

De regreso al lado de Francisco la guerra recrudece, pero Dago se hace un tiempito para empezar una relación de amantes con Margarita de Angulema, la hermana del monarca. Al mismo tiempo, presencia el desprestigio del Condestable de Borbón, la triste y gloriosa muerte de Bayardo y hasta la captura del rey francés en Pavia.
Tras esto, vaga por la triste Europa arrasada por la guerra haciendo el bien –tal vez muy a su pesar- allí donde se presente la oportunidad. Paralelamente, su perro Muerte protagoniza una verdadera odisea canina para reunirse con su amo; durante el larguísimo viaje en el que une Constantinopla con París, el perrazo –sin saberlo- imita a su amo torciendo destinos, ayudando a las personas más desafortunadas y castigando a los malvados; al final de su camino se aloja en el palacio del rey, se pone bajo el cuidado de Margarita, la amante de su dueño, y se dispone a esperarlo allí.
El reencuentro de Dago y su perro es sumamente emotivo, pero el veneciano no tiene tiempo para disfrutarlo ya que inmediatamente acepta la imposible misión de viajar a liberar a Francisco, prisionero de Carlos V. Aunque fracasa por muy poco en su intento y es capturado, logra fugarse de la prisión y de una muerte segura. Por su parte, Francisco ya tiene su propio plan de fuga: firmará cuanto documento Carlos V le exija firmar y luego, ya a salvo, simplemente no cumplirá su palabra.
Un tiempo después, Dago termina accidentalmente en las filas del ejército imperial español durante el saqueo de Roma... Y en lo mejor de la historia, la caída de la Editorial Columba nos impidió saber qué fue de Dago.

EL PERSONAJE EN ITALIA

Los lectores italianos, sabemos, han podido disfrutar de primera mano y en exclusiva la continuación de las andanzas del aventurero veneciano. Sabemos que Dago perjudicó económicamente al Dux Bertini y que luego éste murió linchado. Nos han contado que tuvo un hijo llamado Césare junto a una noble española y que, a bordo de una nave del rey Carlos V, el Jenízaro viajó al Nuevo Mundo, se codeó con el conquistador Francisco Pizarro, exploró el continente, descubrió el secreto de el Dorado, presenció la lucha entre tribus nativas y regresó a Europa.
De este período, los lectores de habla hispana pudimos disfrutar el arco argumental que narra la historia de Anahí, la indiecita guaraní que, dicen las leyendas, dio origen a la flor del seibo. Este álbum fue editado en Paraguay, a todo color y es de lectura imprescindible.

En Italia, la Eura publica todas las semanas un episodio estreno del Dago de Wood y Carlos Gómez en la revista Lanciostory, reedita episodios viejos en la Skorpio y hasta saca álbumes mensuales autoconclusivos de 96 páginas dibujados, entre otros, por Gerardo Canelo, Rubén Marchionne, Enrique Villagrán, Carlos Pedrazzini, etc... Y hablando de Pedrazzini, justamente pueden hallarse aún en librerías de viejo dos tomitos de estas historias dibujadas por el camaleónico artista. También circula por allí una mala edición argentina del primer libro de 96 páginas ilustrado por el genial Gerardo Canelo, pero el rotulado es lamentable, el color espantoso y el editor se ha tomado el trabajo de ampliar algunas viñetas y eliminar otras tantas para que la historieta se ajuste a un formato más pequeño. Una auténtica pena.

ARIEL AVILEZ
(avilezavilez@yahoo.com.ar)

 
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