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MUNDO WOOD

Entrevista a Robin Wood
“Cuando se cree en la razón es sublime”

Texto: Gabriel Gatica - Especial para DataRioja 28/ 09/ 2011

El mítico guionista, creador de de más de 90 personajes (entre ellos Nippur de Lagash, Dago, Gilgamesh y Mi novia y yo) fue invitado a dar una charla en Córdoba. Confesó que entre sus héroes también están el Facundo y el Chacho y que sus historias le fascinan.
Con una fugaz escapada a Córdoba pudimos aprovechar la venida del genial escritor al Viñetazo 2011, loable convención de la historieta y el humor gráfico realizada a pulmón por el grupo de historietistas de Córdoba V de Viñeta, en la reciclada Capilla del Buen Pastor.

El mítico guionista, creador de de más de 90 personajes (entre ellos Nippur de Lagash, Dago, Gilgamesh y Mi novia y yo) fue invitado a dar una charla junto al artista Carlos Gómez, (dibujante actual de Dago) a quien Wood calificó “como el mejor del mundo”. A la charla de 2 horas se sumó de entre el público Sergio Mulko, uno de los ex dibujantes de Nippur, quien tendrá a cargo los futuros dibujos de Hiras. Robin Wood no había vuelto a Córdoba desde el año 1979, oportunidad en que fue premiado como el “Mejor Guionista del Mundo”, y la fuerte expectativa del público se hizo visible en el hecho de que la charla debió comenzar antes del horario debido a que la sala ya estaba colmada. Entre la gente había varias generaciones de lectores, desde 80 años a adolescentes de 14. Terminada la conferencia la gente se arremolina a su alrededor, haciendo luego fila para fotos y autógrafos, y entre la misma un bombero le estrechó la mano diciéndole “He llegado a llorar con tus historias”.

Hablar con Robin Wood (sea en la charla o sea en la calle) es una fiesta para sus lectores porque, sumado al hecho de que ha viajado por todo el mundo y vivido innumerables aventuras, hace gala de un histrionismo y un sentido del humor permanentes. Con una absoluta falta de divismo y solemnidad, permanece al lado de sus interlocutores como si tuviera la inmortalidad de Gilgamesh. A pesar de ser un lector omnívoro (lee un promedio de 3 libros por semana) no intelectualiza su discurso y constantemente se desmitifica a sí mismo y a sus idolatrados personajes. Le escuchamos decir por ejemplo que “Nippur siempre llevaba poca crema de afeitar y por eso se afeitaba nada más que el bigote”. Debido a lo avanzado de la hora y a que estaban cerrando la Capilla, la entrevista fue realizada en apenas 15 minutos en las escalinatas, intentando no repetir las preguntas que circulan por Internet.

Gabriel Gatica (GG): Ya que estamos hablemos de la Rioja: leí en una entrevista que te interesaría hacer algo sobre el Chacho Peñaloza…
-Robin Wood (RW): Del Chacho yo he leído mucho y he viajado mucho por el interior. He buscado referencias que me han gustado, como por ejemplo Félix Luna que ha hecho un análisis inteligente. No cae en eso de “la culpa siempre es de los otros”, etc. Mi gran héroe siempre fue Facundo, y después también el Chacho. Cuando yo estudio temas busco todos los libros, a favor o en contra. De todo siempre se saca algo. He leído las poesías que se han hecho, ya sea Borges (“El General Quiroga va en coche al muere”), la obra Los caudillos, lo de Eduardo Falú y demás. Aquel tema “Dicen que al Chacho lo han muerto;” eso de “Me matan…y no saben que a mí nadie me mata”. La Rioja ha sido mi debilidad, y no lo digo porque vos seas riojano. Siempre, siempre.

GG: ¿Querés hacer un artículo o una historieta?
RW: Cualquier cosa sobre eso, ya sea en historieta, análisis o en cuento…lo que sea. Porque el tema me fascina.

GG: Hoy me dijiste que te identificabas mucho con Mojado, que era tu infancia. ¿Podrías contar un poco más de tu infancia y en que te parecés a Mojado?
-RW: Mirá, te lo voy a hacer breve para que te des una imagen. Yo soy hijo natural, mi madre me dejó a los 5 años. La volví a ver ocasionalmente pero el resto del tiempo me quedé con familias pagas. Estuve en orfelinatos. Me fui a los 12 años a la ruta tras Chaco en el Paraguay, después estuve en el Alto Paraná. Después, bueno, hice una vida de prácticamente mendigo en Buenos Aires. Después fui obrero de fábrica 8 años. Tengo 5 años de escuela primaria nada más. Pero era un “analfabeto” muy peculiar: a los 10 años leía a Walt Whitman, Hemingway, Simone de Beauvoir, Kafka, Kant… Hasta gané dos premios literarios antes de los 20. Y después un día por un amigo mío, Lucho Olivera, que me pidió guiones sobre Sumeria, escribí mis primeros guiones de historieta. Entre ellos los de Nippur de Lagash.

GG: ¿Has leído de psicología? Porque tus personajes están muy bien delineados psicológicamente. Por ejemplo ante situaciones similares no actúa de la misma manera un Savarese de lo que actúa un Sacha Veblin.
-RW:
No. Eso es algo que surge por mi tipo de vida y por ser muy observador, una de las pocas virtudes que tengo. Siempre pensé que cada persona es un mundo, y los mundos son todos diferentes. Como las nacionalidades también. Yo expliqué en conferencia que un inglés no se mueve como un francés; un italiano no come como un alemán. Porque son diferentes. Pero ser diferente es bueno, diferente es lo que hay que ser ¿Si no qué vamos a ser? ¿Todos salidos de la fábrica?

GG: En muchas de tus historias tiene una fuerte presencia la amistad, ya desde Nippur y su amigo Ur El, pasando por Grand Prix, Los amigos, Mark y Hawk, Savarese y Mario, Helena y Pablo… ¿Qué valor le das a la amistad?
-RW:
Creo en la amistad. La verdadera amistad es una cosa extraña de encontrar. El amigo que nunca se lo decís, nunca te lo dice… pero vos sabés… No lo vas a necesitar en situaciones de peligro solamente sino en la vida diaria. El saber que hay alguien que te aprecia o que te respeta o que simplemente le gustás…eso es muy importante. Y después creo en cosas que mucha gente se reiría si las digo. Creo en el honor, creo en la palabra dada, creo en la honestidad. He tratado siempre de mantenerme fiel a esos valores…

GG: Que son los valores de Nippur…
-RW:
Si. Y yo creo en eso. Sinceramente creo. Soy agnóstico pero respeto la fe.

GG: Justo eso te iba a preguntar. ¿Cuál es tu creencia espiritual? Porque sin embargo tus personajes soy muy espirituales. Dago suele nombrar a Cristo y Nippur mismo siempre está invocando a los dioses.
-RW: porque en esa época los dioses estaban cerca de los hombres. Dago lo hace como maldición, el no cree. Yo no creo pero respeto la creencia de cualquiera, sea musulmán, sea judío o sea católico.

GG: Pero más allá de no creer en dioses ¿Crees en alguna energía creadora?
-RW:
No. No. Me preguntan “¿Que pensás? ¿Que la muerte es el final?” Y yo digo: no sé. Cuando llegue ahí veremos. Pero no creo haber hecho daño a propósito o por crueldad. He hecho daño por supervivencia. Me creo una buena persona, un buen hombre y un hombre honesto. Y eso a mí me basta.

GG: Cuando creaste Dax y Martín Hel ¿Tuviste que investigar sobre lo paranormal o todo fue imaginación?
-RW:
Fue todo imaginación pero yo he leído de todo desde chico. He leído cosas paranormales, he leído Stephen King…En cuanto a los sucesos curiosos o paranormales creo que hay cosas que no comprendemos, que no las vemos pero yo siempre digo: ¿Por qué no? ¿Cómo sabemos que no existe? Yo prefiero creer que a lo mejor existe y dejar volar la imaginación. Soy irlandés, los irlandeses creemos en hadas, duendes…y aunque sepamos que tal vez no existen es tan agradable creer en ellos.

GG: ¿Sos consciente de que tus personajes han sido inspiración para mucha gente, más allá de lo literario sino en lo vital, como modelo de vida?
-RW:
Lo sé. Eso me hace sentir muy responsable. Porque no es un obsequio, es algo que me pone en deuda con ellos, una deuda agradable. Y por eso siempre he sido muy cuidadoso. Nunca he escrito cosas en las que no creyera. He denunciado a la pobreza, la miseria, la brutalidad, eso sí. Pero me he mantenido muy fiel a mis lectores, me conmueve cuando…hoy por ejemplo que nos tienen que echar de aquí, porque tienen que cerrar…yo me quedaría hasta mañana firmándoles, hablándoles. Sin ellos yo no existiría. Y cuando me dicen que me han leído de chico, que han crecido con eso, que ha marcado su vida…yo tengo que sentirme agradecido.

GG: Hay un capítulo de Nippur en donde un grupo de hombres encuentran lo que ellos llaman un dios (y en realidad es una gran computadora) a la cual Nippur le pregunta ¿Qué es el hombre? Ese guión ¿lo hiciste porque vos también te preguntabas qué es el hombre? ¿Es una pregunta tuya o del personaje?
-RW:
No, era el personaje. Yo me meto en el personaje. El personaje no va a hacer preguntas mías, tiene que tener una personalidad, no va a ser mi micrófono.

GG: En tu caso ¿crees en el hombre o te parece que repite siempre los mismos errores?
-RW:
Repite siempre los mismos errores, no evoluciona…y yo no soy juez.

GG: Porque en Gilgamesh estaba esa búsqueda: el encontrar al hombre y la visión del mismo como un niño caprichoso.
-RW:
Y…es así. Yo soy un gran lector de la Biblia, del viejo testamento, (el nuevo nunca me llegó); lo leo, lo releo, lo sé de memoria. Encuentro cosas allí, es un magnífico libro.

GG: Paradójicamente para vos que sos agnóstico escribiste El Nazareno, un capítulo de Gilgamesh que fue premiada por El Vaticano y además calificada como la historieta religiosa más hermosa jamás contada ¿Cómo surgió entonces el encuentro de Gilgamesh con Cristo? ¿Te fascinó el personaje?
-RW:
Me fascinó el momento, ese momento, esa agonía, ese sacrificio humano. Y la debilidad: no fue a la muerte sacando pecho, no; dijo “Padre ¿Por qué me has abandonado?” “Padre aparta de mí este cáliz”…porque tenía miedo, temblaba. Y eso es un sacrificio humano. Cuando se cree en la razón es sublime.

GG: ¿Te ha tocado alguna vez caerte y levantarte como le pasó a Nippur al perder el ojo? Digo caer en la autocompasión
-RW:
Si. Me pasó siendo muy joven. No de autocompasión sino de horror por cosas vividas en El Alto Paraná. Yo estoy en contra de morir. Se muere por tantas estupideces…celos. Yo no creo en los celos, nunca he sido celoso. Mis mujeres han sido celosas, pobrecitas, generalmente justificado.

GG: Pero es que vos has sido una especie de adalid del desapego. Porque alguien que viaja tanto no puede ser un apegado. ¿Cómo hiciste para lograr ese desprendimiento? ¿Era natural en vos o tuviste que trabajarlo?
-RW:
Viví así toda mi vida. Nunca tenía ni casa, ni familia ni nada. Vivir así nunca me hizo una persona amarga, ni agresiva ni nada. Pero me hizo como me dijo una chica un día cuando me despedí de ella: “Vos tenés callos en los hombros” Y le dije ¿Por qué? Y ella me respondió así (hace el gesto de fruncir los hombros) “Esa es tu respuesta a todo” (Risas).

GG: La última pregunta: Vos que viviste de todo ¿Qué te falta por hacer? ¿Qué sueños te quedan por cumplir?
-RW:
Centenares, centenares. Quiero ir a la Antártida, quiero escribir un libro…árboles ya planté, hijos ya tengo…miles de cosas. Quiero aprender a bailar el tango. Miles, miles, miles de cosas. No sé, es infinito. La vida es el tesoro más grande que se puede tener. Por eso ya somos gente de suerte. Tenemos una vida entera para nuestro usufructo. ¿Qué más se puede pedir?

GG: Más vos que siempre ejercitaste el deseo. Es decir deseaste y perseguiste el deseo. No es el común de los hombres. Muchos entierran sus deseos y se meten en oscuras oficinas, viviendo vidas rutinarias. Lo sabés eso…
-RW:
Si, lo sé. Yo he tenido la suerte de que encontré una veta que no sabía que existía en mí. Pero ya antes yo ya era un vagabundo. Y era feliz. Vivía en la miseria pero no recuerdo eso como una época infeliz de mi vida. Era simplemente una situación. Y en una situación no te agarrás la cabeza y te decís “Dios mío qué voy a hacer”. Haces algo…y yo lo hacía…

 
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